Mi familia

sábado, 19 de enero de 2013

87.- EL DESARROLLO DEL BEBÉ

El desarrollo del bebé es un proceso continuo, con ritmo diferente en cada bebé y en las diversas etapas de crecimiento.


El desarrollo depende siempre de la maduración del cerebro, del sistema nervioso y de otras partes del cuerpo; se inicia siempre desde la cabeza hacia los pies; el primer paso para aprender a caminar es controlar la cabeza y, en la última etapa, sostenerse sobre sus pies.
Muchas habilidades se incrementan a medida que aumenta el entendimiento general. El entorno que rodee al bebé es un factor determinante. Pero estimular a un bebé no significa que alcance prematuramente las diferentes etapas madurativas.

La estimulación no consiste en presionar al bebé a que haga tal o cual cosa, sino en apoyarlo en cada uno de sus logros, de manera tal que el bebé vaya madurando en un contexto propicio, atractivo y estimulante, pero también afectivo, pues  lo que necesita un bebé es que se le ofrezca, incondicionalmente, seguridad y cariño.

  
EL BEBÉ RECIÉN NACIDO

El bebé comienza a “comprender” al momento mismo de nacer. El primer día, ya oye y está atento, al tercer día, reacciona cuando le hablan y mira con atención. Al día 9, es probable que sus ojos sigan el sonido, a los 15 días puede reconocer la voz de su mamá y a los 18 emite y vuelve la cabeza en dirección a los sonidos que oye. 

Posiciones características del recién nacido:

El bebé vuelve la cabeza hacia un lado preferentemente tanto si se lo coloca de espaldas como boca abajo y encogerá brazos y piernas sobre su cuerpo.

Mantiene sus manos cerradas gracias a su reflejo prensil, por lo que si se le ofrece un dedo, se aferra a él con firmeza. Así mismo, un ruido repentino o un movimiento brusco desencadenará un reflejo de alarma y abrirá su mano. Se comunica a través de llanto, mueve la cabeza, la boca, saca la lengua y sacude su cuerpo.


PRIMER MES

El bebe abre y cierra su boca como si conversara. Su conducta será distinta según las voces que oiga por lo que probablemente se tranquilizará si se le habla de forma suave y se excitará si se le habla en tonos fuertes o bruscos. Lo mismo cabe decir de la música, según sea suave o estrepitosa. Como posee poca fuerza en los músculos de la nuca, su cabeza cae si no se la sostiene. Colocado boca abajó, intentará levantar el mentón de la cama, pero solo lo logrará algunos segundos. Lo mismo sucederá si se intenta sentar al bebé.


A LOS TRES MESES

El bebé comienza a comprender su propio cuerpo: mira y mueve sus dedos a voluntad. Responde a los estímulos externos con una serie de movimientos del cuerpo, de la cabeza, de la boca, sonrisas y ruiditos cuando se le habla.

El bebé ya puede sostener la cabeza sin dificultades. Desaparecido el reflejo prensil, el bebé examina sus manos abiertas. Hasta puede  sostener unos instantes un sonajero. Vuelve la cabeza cuando reconoce la voz. Habitualmente responde con una sonrisa. Expresa satisfacción riendo, pateando y agitando sus brazos. Los padres deben estimular sus sentidos del tacto, la vista y oído mediante caricias, hablar en su presencia o con música suave. Los juguetes de colores brillantes, con formas y texturas variadas, le resultan muy atractivos y le permiten ejercitar la manipulación.


A LOS SEIS MESES

Hace ruidos para llamar la atención, se excita cuando oye que alguien se acerca y extiende sus brazos para que lo alcen. Ríe frente a su imagen en el espejo y manifiesta su timidez (e incluso miedo) frente a los extraños. Puede rechazar ciertas comidas. 

Puede sentarse apoyándose por delante en sus brazos. Como los músculos del bebe se han fortalecido, ahora puede apoyar gran parte de su peso en los antebrazos. La motricidad se ha desarrollado notablemente, el bebé no solo puede tomar los objetos sino pasarlos de una mano a otra. Si tiene algo en su mano, lo dejará caer para tomar otra cosa de su interés. El bebé responde gestualmente: da palmas, acaricia, golpea. Puede buscar con el tacto, el rostro de quien lo tiene en brazos, es su forma de demostrar interés Muchos bebés inician una etapa en la que manifiestan un especial miedo a los extraños y se aferran notablemente a su madre o la persona más cercana.


EL BEBÉ DE UN AÑO                                                              

El bebé sabe dar besos y expresa sus emociones de diversas maneras. Sabe levantar un juguete y ofrecerlo a otra persona y luego soltarlo. Conoce y utiliza con sentido al menos dos o tres palabras. También reconoce los objetos ilustrados en los libros infantiles. Comienza a comprender preguntas simples. Puede gatear sobre manos y pies. Puede caminar si se le lleva de la mano.

El bebé incrementa su autonomía: come solo y lo hace derramando menos. Puede cambiar de mano para llevar comida a la boca y disfruta arrojando cosas. Es capaz de construir una torre de cubos.

Los padres deben procurar: Estimular la imaginación y la comprensión del lenguaje mediante la narración de pequeños cuentos, y/o frases cortas con palabras que ya conozca el bebé.

Llamarle a corta distancia para estimularle a caminar.

Proporcionarle lápices de cera en colores para que haga garabatos en un papel.


EL JUEGO ES UNA EXCELENTE HERRAMIENTA PARA EL APRENDIZAJE
Cuando un bebé juega, está aprendiendo. El juego es necesario para desarrollar plenamente sus sentidos: la vista, el oído, el tacto y el gusto. Los juguetes didácticos son un buen recurso para proporcionar al bebé todos los estímulos sensoriales y la seguridad que su crecimiento demanda. EL color es un estímulo importante, lo brillante y estridente, los colores primarios serán particularmente interesante para el bebé.

Los juguetes con sonidos, cajas de música, objetos de percusión, sonajeros, conforman también un repertorio muy estimulante para el bebé. Los juguetes que combinan el estimulo sonoro y táctil ayudan  al bebé a construir las categorías mentales de causalidad. Los juguetes especialmente diseñados para apilar y encajar, contribuyen a que el bebe construya la noción de espacio y estimularán además su destreza y su motricidad.

Tanto el padre como la madre deben aprovechar todas las ocasiones que se les presenten para hablar y jugar con su bebé. Éste no entiende las palabras, pero sí percibe el amor del que las pronuncia. Los besos, las caricias y las palabras de los padres son el mejor alimento psicológico del bebé.


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