Mi familia

martes, 15 de enero de 2013

82.- ¡YA SOMOS PADRES!


Madre feliz

    Estas palabras expresan la dicha y el gozo de unos esposos ante el nacimiento de su primer retoño.


¿Qué significa “ser padres”?

Que el amor do los progenitores se ha hecho presente en un nuevo ser, su hijo y, con él, han nacido nuevos vínculos.

Dejando de lado el aspecto de la paternidad física, quiero reflexionar sobre la profundidad del nuevo vínculo que une a los progenitores.

El hijo une, vincula y ata más a los padres entre si.

De ser dos, han pasado a ser tres. De ser un matrimonio (o una pareja), han pasado a ser una familia. Este cambio da fortaleza  y profundidad a su amor, capacitándolos para ser menos egoístas y más generosos.

Ahora hay “alguien” que les une y les ata para siempre. Puede suceder, por desgracia, que un día dejen de vivir como esposos, dejarán de vivir como familia por una separación o un divorcio, pero NUNCA dejarán de ser padres.

El nacimiento une, vincula y ata a los padres con el nuevo hijo.

Es un vínculo de cariño y responsabilidad que les acompañará a todos para siempre.  

La calidad de ese vínculo influirá profundamente en las vidas, tanto de los padres como de los hijos. El cariño de los padres es el caldo de cultivo para todo lo que quieran transmitir a su hijo. Sin cariño no es posible la transmisión de valores positivos y perdurables que deberán convertirse en las raíces que darán sentido a su vida.

Sin cariño no es posible el proceso de identificación, sino todo lo contrario. El niño y la niña sólo se identificarán con sus padres si se sienten amados por ellos. La falta de cariño produce rechazo.


Padres responsables

Cuando se tiene un hijo se asume la responsabilidad de  participar en el desarrollo de una vida única, singular y llena de posibilidades. Esa es la tarea más arriesgada y apasionante como padres. Y es también el regalo más importante que les podemos hacer: Educarles para que interioricen y desarrollen recursos, habilidades y destrezas que les ayuden a crecer como persona y a relacionarse con los demás de forma respetuosa, solidaria y responsable. Es así como el hogar se convierte en la escuela fundamental para el aprendizaje de la vida.

La educación de los hijos pasa a ser objetivo fundamental de los padres. No escatiman sacrificios, todo es poco y siempre hay nuevos peldaños para subir. 


El valor del ejemplo

La mejor forma de conseguir una buena educación es “predicar con el ejemplo”. Ya lo decían en la antigüedad: “Verba movent, exempla trahunt”. (Las palabras mueven, los ejemplos arrastran).  

 
                        

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